LAUTARO MORENO: UN ORGULLO DE LA PUNTA QUE CONQUISTA EL HANDBALL NACIONAL

EN UNA CHARLA EXCLUSIVA CON LA DIRECCIÓN DE PRENSA Y COMUNICACIÓN, JUNTO AL DIRECTOR DE DEPORTE Y RECREACIÓN, FRANCO JOFRÉ, EL JOVEN DEPORTISTA DE 18 AÑOS REPASÓ SU CAMINO DESDE LOS PRIMEROS ENTRENAMIENTOS EN LA CIUDAD HASTA CONSAGRARSE CAMPEÓN NACIONAL.

La ciudad de La Punta continúa consolidándose como un semillero de talentos que trascienden fronteras. En esta ocasión, Lautaro Moreno, un joven de 18 años que lleva la bandera de nuestra ciudad a lo más alto del handball argentino. Recientemente consagrado campeón nacional juvenil con su actual club, Nuestra Señora de Luján, Lautaro se tomó un tiempo para dialogar sobre los sacrificios, la disciplina y el arraigo que lo mantiene unido a sus raíces.

A continuación, compartimos los pasajes más destacados de la entrevista realizada por el equipo de la Dirección de Prensa y Comunicación y el Director de Deportes y Recreación, Franco Jofré.

— PREGUNTA: Lautaro, para comenzar, ¿qué recuerdos tenés de tus primeros entrenamientos aquí en La Punta y cómo influyó nuestra ciudad en tu formación como deportista?

— Mi primer club fue el Campus de la ULP, ahí fue donde pude iniciarme en el handball. En ese lugar di mis primeros pasos, me hice fuerte y empecé a competir en torneos nacionales. Fue el club que me potenció para llegar a jugar en el Argentino de Selecciones. Gracias a esa base, incluso tuve un breve paso por España; pude “saltar el charco”, como se dice, y aprender muchísimo. Luego regresé a la ULP y posteriormente me incorporé a Boca Juniors. Vivir en Buenos Aires y jugar en Boca fue cumplir un sueño que me marcó mucho, un gran salto en mi carrera. De ahí pasé a mi club actual, Nuestra Señora de Luján. Hoy, a mis 18 años, estoy cumpliendo el sueño de ser campeón nacional.

— PREGUNTA: Detrás de cada logro hay una historia de superación. ¿Cuál fue el obstáculo más difícil que tuviste que superar fuera de la cancha y qué aprendiste de esa experiencia?

— La verdad es que obstáculos tuve muchos. Fuera de la cancha todo te puede jugar en contra. En mi caso, me afectó mucho el fallecimiento de un amigo cercano vinculado al handball. También lo difícil que es alejarse de la familia para venir a Buenos Aires siendo tan chico; es duro. Tuve que dejar la escuela de manera presencial, aunque quiero dejar el mensaje de que la educación es muy importante: en mi caso, la terminé de forma virtual. Alejarme de los amigos también cuesta, pero de a poco te vas haciendo fuerte día a día. Mantener los objetivos claros es lo que te mantiene enfocado.

— PREGUNTA: En la alta competencia la presión es constante. ¿Tenés algún ritual o pensamiento que te ayude a mantener la calma y la concentración en los momentos decisivos?

— Bueno, soy muy cabulero (risas). Me gusta pensar que las cosas siempre pasan por algo. Pero en los momentos de tensión, tengo dos pilares que me han hecho fuerte a lo largo de mi carrera: Dios y mi familia. Ellos siempre están ayudando, poniendo su granito de arena, especialmente en los momentos difíciles. Sin ellos, nada de esto sería posible; es una construcción entre todos. Esos son los pilares que me dan la constancia diaria.

— PREGUNTA: Para finalizar, si pudieras darle un consejo a los chicos de nuestra ciudad que hoy entrenan en el Polideportivo Municipal de La Punta, ¿qué les dirías?

— A la juventud le diría que nada es fácil, pero hay que animarse. Todo se puede con “garra”, con corazón y con disciplina. Todo se logra y todo llega si hay sacrificio de por medio. El secreto es siempre intentar ir para adelante.

DIRECCIÓN DE PRENSA Y COMUNICACIÓN
MUNICIPALIDAD DE LA PUNTA